
Manuel Calderón, Habitando el dibujo.
El acto de dibujar significa estar inmerso en la profunda reflexión entre la percepción, la interpretación y la representación, ir de lo aparente a lo intrínseco, de la vaguedad de lo externo a lo complejo de la intimidad.
Es así como Manuel Calderón en esa búsqueda de la esencia a partir de su observación casi obsesiva que lo lleva a ensimismarse en la profunda relación entre el dibujo y la meditación, acercándose a la corporeidad humana no solo desde la representación de la figura en lo bidimensional, sino desde todo el accionar de su propio cuerpo al entrar en contacto con la superficie en blanco.
Su tema recurrente, el retrato o el autorretrato hiperrealista, refleja su interés en descubrir los ínfimos detalles que componen lo substancial en el ser, optando por una posición sicológica y mística, que dan muestras de su manera meticulosa de ver el mundo.
La relación que sugiere con el espacio no solo se da en el formato del papel, pequeños o grandes superficies, sino con el espacio que él habita, su lugar detrabajo que también es su habitación lo conlleva a habitar los dibujos, y a hacer de éstos una reflexión acerca de la idea de hábitat y del habitar contemporáneo.
Fácilmente se puede recorrer la coreografía invisible e inconsciente que él da en el acto de dibujar en extensos papeles, haciéndose necesario parar para quedarse absorto en las tramas y texturas increíbles que dotan de vida cada parte, en donde no se oculta el aspecto fotográfico.
Para Manuel es mas que un placer adentrase en su momento interior, en su viaje gestual, teniendo quizá mayor importancia el hecho mismo de dibujar que el resultado final; pero para nosotros los espectadores ese resultado último es el que nos abstrae y conecta con todo ese virtuosismo y esos logros que se deben derivar solo de una acción profunda.
María Angélica Gutiérrez
Maestra en Artes Plásticas


(...)Germán Botero, uno de los grandes geométricos abstractos colombianos, se mostró particularmente conmovido por la instalación La habitación, de Manuel Calderón, emplazada en el espacio de Arte Cámara, y en esto coincidió con varios curadores extranjeros. El artista se encerró durante meses entre tres paredes que forman una habitación para llenarlas completamente con la imagen de su cuerpo desnudo, representado en una posición fetal y con una expresión de inmersión en un estado de dolor. La sensación para el espectador que se enfrenta con ese cuerpo milimétricamente dibujado a una escala enorme es la de transitar en el interior de otro ser humano. Afuera de La habitación emplazó la obra Interior 9, conformada por 850 autorretratos en carboncillo sobre papel que describen el movimiento cotidiano de un cuerpo en una casa. Con estos dibujos realizados durante tres meses, construyó a su vez una animación de dos minutos. La exploración del espacio interno y externo se realiza a través del cuerpo, pero sobre todo del pasadizo de la mirada del espectador. Es él quien se desplaza por los lugares de la rutina del artista o por el cuerpo que éste le confía desde el más íntimo despojamiento.
Una experiencia remarcable.(...)
del texto La fuerza de la feria internacional de arte de Bogotá, por Adriana Herrera. Leer texto completo






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